miércoles, 26 de noviembre de 2014

INSTRUMENTOS ORFF

Instrumentación Orff

La instrumentación Orff recibe este nombre por su creador, el compositor alemán Carl Orff (1895-1982). El método Orff (Orff-Schulwerk) es un concepto pedagógico basado en la educación elemental sobre música y movimiento que se ha difundido a través de 30 países de todo el mundo y ha supuesto un impacto muy significativo en la educación musical de niños durante más de medio siglo. Este sistema consiste en emplear instrumentos de diversos tipos que se caracterizan por ser instrumentos de altura indeterminada y de altura determinada.
Los instrumentos de altura indeterminada son muy apropiados para acompañamientos rítmicos. Estos se pueden dividir en tres familias:
Madera: claves, caja china, castañuelas, maracas, temple-block, güiro.
Metal: plato, triángulo, sonajas, crótalos, cascabeles.
Parches: timbal, pandero, pandereta, bongoes.
PERCUSIÓN ORFF
Los de altura determinada, capaces de producir melodías, se componen de láminas que suenan al ser percutidas con baquetas. Estas láminas pueden ser de metal o madera y habitualmente tienen escrito en su base el nombre de las notas que producen. Los instrumentos con láminas de metal, inspirados en instrumentos del lejano Oriente, son los carillones y metalófonos. Los instrumentos con láminas de madera se llaman xilófonos y están inspirados en instrumentos africanos.

Santa Cecilia







Santa Cecilia
Virgen, mártir de la Iglesia primitiva, patrona de los músicos.
Fiesta: Noviembre 22

Durante más de mil años, Santa Cecilia ha sido una de las mártires de la primitiva Iglesia más veneradas por los cristianos. Su nombre figura en el canon de la misa. Las "actas" de la santa afirman que pertenecía a una familia patricia de Roma y que fue educada en el, cristianismo. Solía llevar un vestido de tela muy áspera bajo la túnica propia de su dignidad, ayunaba varios días por semana y había consagrado a Dios su virginidad. Pero su padre, que veía las cosas de un modo diferente, la casó con un joven patricio llamado Valeriano. El día de la celebración del matrimonio, en tanto que los músicos tocaban y los invitados se divertían, Cecilia se sentó en un rincón a cantar a Dios en su corazón y a pedirle que la ayudase. Cuando los jóvenes esposos se retiraron a sus habitaciones, Cecilia, armada de todo su valor, dijo dulcemente a su esposo: "Tengo que comunicarte un secreto. Has de saber que un ángel del Señor vela por mí. Si me tocas como si fuera yo tu esposa, el ángel se enfurecerá y tú sufrirás las consecuencias; en cambio si me respetas, el ángel te amará como me ama a mí." Valeriano replicó: "Muéstramelo. Si es realmente un ángel de Dios, haré lo que me pides." Cecilia le dijo: "Si crees en el Dios vivo y verdadero y recibes el agua del bautismo verás al ángel." Valeriano accedió y fue a buscar al obispo Urbano, quien se hallaba entre los pobres, cerca de la tercera mojonera de la Vía Apia. Urbano le acogió con gran gozo. Entonces se acercó un anciano que llevaba un documento en el que estaban escritas las siguientes palabras: "Un solo Señor, un solo bautismo, un solo Dios y Padre de todos, que está por encima de todo y en nuestros corazones." Urbano preguntó a Valeriano: "¿Crees esto?" Valeriano respondió que sí y Urbano le confirió el bautismo. Cuando Valeriano regresó a donde estaba Cecilia, vio a un ángel de pie junto a ella. El ángel colocó sobre la cabeza de ambos una guirnalda de rosas y lirios. Poco después llegó Tiburcio, el hermano de Valeriano y los jóvenes esposos le ofrecieron una corona inmortal si renunciaba a los falsos dioses. Tiburcio se mostró incrédulo al principio y preguntó: " ¿Quién ha vuelto de más allá de la tumba a hablarnos de esa otra vida?" Cecilia le habló largamente de Jesús. Tiburcio recibió el bautismo, y al punto vio muchas maravillas.
Desde entonces, los dos hermanos se consagraron a la práctica de las buenas obras. Ambos fueron arrestados por haber sepultado los cuerpos de los mártires. Almaquio, el prefecto ante el cual comparecieron, empezó a interrogarlos. Las respuestas de Tiburcio le parecieron, desvaríos de loco. Entonces, volviéndose hacia Valeriano, le dijo que esperaba que le respondería en forma más sensata. Valeriano replicó que tanto él como su hermano estaban bajo cuidado del mismo médico, Jesucristo, el Hijo de Dios, quien les dictaba sus respuesta. En seguida comparó, con cierto detenimiento, los gozos del cielo con los de la tierra; pero Almaquio le ordenó que cesase de disparatar y dijese a la corte si estaba dispuesto a sacrificar a los dioses para obtener la libertad. Tiburcio y Valeriano replicaron juntos: "No, no sacrificaremos a los dioses sino al único Dios, al que diariamente ofrecemos sacrificio." El prefecto les preguntó si su Dios se llamaba Júpiter. Valeriano respondió: "Ciertamente no. Júpiter era un libertino infame, un criminal y un asesino, según lo confiesan vuestros propios escritores."
Valeriano se regocijó al ver que el prefecto los mandaba azotar y hablaron en voz alta a los cristianos presentes: "¡Cristianos romanos, no permitáis que mis sufrimientos os aparten de la verdad! ¡Permaneced fieles al Dios único, y pisotead los ídolos de madera y de piedra que Almaquio adora!" A pesar de aquella perorata, el prefecto tenía aún la intención de concederles un respiro para que reflexionasen; pero uno de sus consejeros le dijo que emplearían el tiempo en distribuir sus posesiones entre los pobres, con lo cual impedirían que el Estado las confiscase. Así pues, fueron condenados a muerte. La ejecución se llevó a cabo en un sitio llamado Pagus Triopius, a seis kilómetros de Roma. Con ellos murió un cortesano llamado Máximo, el cual, viendo la fortaleza de los mártires, se declaró cristiano.
Cecilia sepultó los tres cadáveres. Después fue llamada para que abjurase de la fe. En vez de abjurar, convirtió a los que la inducían a ofrecer sacrificios. El Papa Urbano fue a visitarla en su casa y bautizó ahí a 400 personas, entre las cuales se contaba a Gordiano, un patricio, quien estableció en casa de Cecilia una iglesia que Urbano consagró más tarde a la santa. Durante el juicio, el prefecto Almaquio discutió detenidamente con Cecilia. La actitud de la santa le enfureció, pues ésta se reía de él en su cara y le atrapó con sus propios argumentos. Finalmente, Almaquio la condenó a morir sofocada en el baño de su casa. Pero, por más que los guardias pusieron en el horno una cantidad mayor de leña, Cecilia pasó en el baño un día y una noche sin recibir daño alguno. Entonces, el prefecto envió a un soldado a decapitarla. El verdugo descargó tres veces la espada sobre su cuello y la dejó tirada en el suelo. Cecilia pasó tres días entre la vida y la muerte. En ese tiempo los cristianos acudieron a visitarla en gran número. La santa legó su casa a Urbano y le confió el cuidado de sus servidores. Fue sepultada junto a la cripta pontificia, en la catacumba de San Calixto.
Esta historia tan conocida que los cristianos han repetido con cariño durante muchos siglos, data aproximadamente de fines del siglo V, pero desgraciadamente no podemos considerarla como verídica ni fundada en documentos auténticos. Tenemos que reconocer que lo único que sabemos con certeza sobre San Valeriano y San Tiburcio es que fueron realmente martirizados, que fueron sepultados en el cementerio de Pretextato y que su fiesta se celebraba el 14 de abril. La razón original del culto de Santa Cecilia fue que estaba sepultada en un sitio de honor por haber fundado una iglesia, el "titulus Caeciliae". Por lo demás, no sabemos exactamente cuándo vivió, ya que los especialistas sitúan su martirio entre el año 177 (de Rossi) y la mitad del siglo IV (Kellner).
E1 Papa San Pascual I (817-824) trasladó las presuntas reliquias de Santa Cecilia, junto con las de los santos Tiburcio, Valeriano y Máximo, a la iglesia de Santa Cecilia in Transtévere. (Las reliquias de la santa habían sido descubiertas, gracias a un sueño, no en el cementerio de Calixto, sino en el cementerio de Pretextato). En 1599, el cardenal Sfondrati restauró la iglesia en honor a la Santa en Transtévere y volvió a enterrar las reliquias de los cuatro mártires. Según se dice, el cuerpo de Santa Cecilia estaba incorrupto y entero, por más que el Papa Pascual había separado la cabeza del cuerpo, ya que, entre los años 847 y 855, la cabeza de Santa Cecilia formaba parte de las reliquias de los Cuatro Santos Coronados. Se cuenta que, en 1599, se permitió ver el cuerpo de Santa Cecilia al escultor Maderna, quien esculpió una estatua de tamaño natural, muy real y conmovedora. "No estaba de espaldas como un cadáver en la tumba," dijo más tarde el artista, sino recostada del lado derecho, como si estuviese en la cama, con las piernas un poco encogidas, en la actitud de una persona que duerme." La estatua se halla actualmente en la iglesia de Santa Cecilia, bajo el altar próximo al sitio en el que se había sepultado nuevamente el cuerpo en un féretro de plata. Sobre el pedestal de la estatua puso el escultor la siguiente inscripción: "He aquí a Cecilia, virgen, a quien yo vi incorrupta en el sepulcro. Esculpí para vosotros, en mármol, esta imagen de la santa en la postura en que la vi." De Rossi determinó el sitio en que la santa había estado originalmente sepultada en el cementerio de Calixto, y se colocó en el nicho una réplica de la estatua de Maderna.
Sin embargo, el P. Delehaye y otros autores opinan que no existen pruebas suficientes de que, en 1599, se haya encontrado entero el cuerpo de la santa, en la forma en que lo esculpió Maderna. En efecto, Delehaye y Dom Quentin subrayan las contradicciones que hay en los relatos del descubrimiento, que nos dejaron Baronio y Bosio, contemporáneos de los hechos. Por otra parte, en el período inmediatamente posterior a las persecuciones no se hace mención de ninguna mártir romana llamada, Cecilia. Su nombre no figura en los poemas de Dámaso y Prudencio, ni en los escritos de Jerónimo y Ambrosio, ni en la "Depositio Martyrum" (siglo IV). Finalmente, la iglesia que se llamó más tarde "titulus Sanctae Caeciliae" se llamaba originalmente "títulus Caecilia", es decir, fundada por una dama llamada Cecilia.
Santa Cecilia es muy conocida en la actualidad por ser la patrona de los músicos. Sus "actas" cuentan que, al día de su matrimonio, en tanto que los músicos tocaban, Cecilia cantaba a Dios en su corazón. Al fin de la Edad Media, empezó a representarse a la santa tocando el órgano y cantando.
Tomado del libro: Vida de los Santos de Butler, vol. IV.


Esta página es obra de Las  Siervas de los Corazones Traspasados de Jesús y María.


lunes, 24 de noviembre de 2014

La flauta dulce

LA FLAUTA DULCE

La Flauta dulce es uno de los instrumentos más antiguos que se conocen. Básicamente consiste en un tubo por uno de cuyos extremos se sopla, produciéndose un corte de la columna en el bisel, tal como sucede cuando soplamos en el borde del orificio de una botella.
Decimos que pertenece a la familia de los instrumentos de viento- madera porque el sonido se consigue soplando y porque antiguamente se construían de madera, aunque hoy en día se fabrican con muchos otros materiales.

HISTORIA

La flauta dulce, también llamada flauta de pico, llegó a Europa desde Asia durante la Edad Media, y tuvo su época dorada durante el Renacimiento (siglos XV y XVI) y durante el siglo XVII, cuando se construían de varios tamaños con objeto de formar familias que pudieran tocar juntas.
Grandes maestros como Bach y Händel escribieron obras para la flauta dulce, pero fue precisamente en la época en la que ellos vivieron, cuando la flauta dulce comenzó a ser sustituída en la orquesta por la flauta travesera, más perfeccionada técnicamente.
Durante el siglo XIX, la flauta travesera, construída en metal y con un juego de llaves que permitía multiplicar sus posibilidades, suplantó a la flauta dulce. Sin embargo, actualmente, la flauta dulce ha recobrado su popularidad como instrumento didáctico por su sencillo manejo y su facilidad para enseñarla en grupo.

CUIDADO Y MANEJO DE LA FLAUTA DULCE

La flauta dulce consta de dos partes: cabeza y cuerpo.
En la cabeza está el bisel, que es la parte que produce el sonido y la más delicada; la flauta de sonar si se daña.
En el cuerpo están los agujeros. El agujero de atrás es el portavoz y se tapa con el dedo pulgar de la mano izquierda. De los agujeros delanteros, el 1, 2 y 3 se tapan con los dedos índice, medio y anular de la mano izquierda; el resto de los agujeros se tapan con los dedos índice, medio, anular y meñique de la mano derecha.
Debes tapar bien los agujeros y soplar suavemente, articulando cada sonido con un golpe de lengua, como si pronunciaras la sílaba “tu”.
Cuando queremos estudiar sin que nadie nos escuche, apoyamos la flauta en la barbilla y trabajamos los dedos.
Por último, si la flauta es de madera, debemos limpiarla cuidadosamente después de tocar. Si es de plástico, lo mejor es lavarla periódicamente con agua y jabón y secarla bien.
Para conseguir que nuestra flauta suene bien hay que tener paciencia y practicar a menudo.

"Una docena de razones por las que los niños deberían estudiar música" por Eduard Ruano

Una docena de razones por las que los niños deberían estudiar música
Instrument Petting Zoo
Puede parecer que el momento idóneo de plantearse las actividades extraescolares de los más pequeños sea poco antes del inicio de curso pero, aunque las comienzan a mediados de Septiembre, es por estas fechas que nos encontramos cuando suelen abrirse los períodos de matriculación para muchas de ellas.
Entre las actividades más clásicas destaca, además de los deportes, la música. Generaciones de niños han pasado por escuelas de música y conservatorios para ocupar sus tardes aprendiendo a tocar un instrumento. Se trata de una actividad que compagina su vertiente más lúdica con unos estudios paralelos a la tarea escolar, que generalmente se añaden a los deberes ordinarios, por lo que requiere de grandes dosis de motivación (de los niños que deben aplicarse a ello y de los padres y madres que han de apoyarles). Esta carga extra puede provocar reticencia y rechazo tanto de unos como de otros.
Pero las ventajas de emprender estudios musicales son muchas más que los inconvenientes. Aquí os dejamos una docena para aquellos que estéis indecisos o simplemente no os lo habiais planteado:
1. Desarrollo de la psicomotricidad
Para tocar un instrumento lo primero es conseguir que suene ya sea soplando, frotando un arco, pulsando una tecla o rasgando una cuerda. Una vez conseguido esto, el siguiente paso es dar “forma” al sonido y tocar notas concretas accionando los mecanismos necesarios. Todo ello mientras se lee la partitura. Un ejercicio de psicomotricidad de lo más completo.
2. Competencias en idiomas
Esa partitura de la que acabamos de hablar contiene instrucciones precisas sobre el ritmo, la altura, la duración, la velocidad, el carácter y la técnica precisa para tocar las notas; expresadas solamente con lineas, puntos, y algún que otro símbolo. Es como aprender a leer otro alfabeto, de la misma manera que si aprendemos ruso, griego o mandarín. Pero vamos más allá: la música tiene frases, sintagmas (semifrases) y palabras (motivos) que dan sentido al discurso musical, un auténtico sistema sintáctico que da coherencia a la música. Mientras aprenden música mejorarán su aprendizaje en conceptos propios de las lenguas y las competencias necesarias para aprehenderlas.
3. Pensamiento lógico
Especialmente en los primeros cursos -en los que se asimilan e interiorizan los conceptos básicos de la música-, las matemáticas y la lógica son fundamentales para comprender e interpretar el ritmo. Por eso, estudiar música desarrolla el razonamiento lógico-matemático y estructura los mapas mentales.
4. Pensamiento múltiple
Además de la psicomotricidad que mencionábamos para tocar el instrumento, hay que tener en cuenta que las notas deben sonar con la duración, afinación, intensidad, ritmo e intención que se nos pide en la partitura. O que nos pide el director. O nuestro compañero de atril. O todos a la vez.
5. Sensibilidad artística
Por encima de cualquier requerimiento técnico la música es un arte. Siendo así, tocar un instrumento desarrolla la creatividad a través de la experimentación, canaliza la exteriorización de los sentimientos y fomenta el desarrollo del criterio artístico.
6. Capacidad de autoescucha y reflexión
Es evidente que para dominar un instrumento hay que escuchar lo que se está tocando, analizarlo y corregir lo que sea necesario. Con el tiempo, el hábito de escucharse a uno mismo va más allá del instrumento y con ello el análisis y la reflexión de lo que nos decimos a nosotros mismos.
7. Empatía y habilidades sociales
Además de escucharse a sí mismo, para poder tocar en grupo es imprescindible escuchar a los demás, por lo que se desarrolla la empatía. Si el grupo es grande, como una banda o una orquesta, también se desarrollan las habilidades sociales necesarias para relacionarse con los demás miembros.
8. Educación en valores
Tocar con solvencia un instrumento no es fácil ni rápido. Requiere trabajo constante, esfuerzo y perseverancia; unos valores que la inmediatez de nuestro acelerado mundo parecen haber olvidado. Al mismo tiempo, tocando en público deberán superar sus miedos.
9. Autoestima
Los pequeños avances que día a día experimentará serán una fuente de satisfacción que gratificarán todo el esfuerzo invertido. A medio plazo el control sobre el instrumento será mayor, con lo que también crecerá la motivación y el perfeccionismo; al cabo de los años podrá mirar atrás y ver que ha merecido la pena y todo ha sido posible gracias a sí mismo.
10. Serán más responsables y cuidadosos
A excepción de los instrumentos más grandes (piano, órgano, clave, arpa, percusión, contrabajo…), cada estudiante utiliza su propio instrumento, tanto en el estudio personal como en clase. Los instrumentos musicales son delicados y por tanto requieren cierto cuidado en su manipulación y mantenimiento; en otras palabras: un instrumento necesita que seamos responsables y cuidadosos con él.
11. La casa será más alegre
Vale, un estudiante repitiendo hasta la saciedad la misma pieza (que encima suena desafinada) puede llegar a cansar, pero hay que reconocer que siempre da alegría a la casa (o al bloque de pisos, o a la calle entera…).
12. Queda muy bien en las celebraciones familiares
La escena de los más pequeños amenizando la velada con sus instrumentos es un clásico. Ellos contentos de demostrar lo que son capaces de hacer y los mayores babeando de verlo. Entrañable.



En definitiva, estudiar música es un ejercicio de los más completo, que ayuda a los más pequeños a desarrollar sus capacidades intelectuales, sociales y personales mientras se divierten. ¿Qué más se puede pedir?


¿Por qué tengo que estudiar música?

¿POR QUÉ ESTUDIAR MÚSICA EN LA ESCUELA?

AUTOR:Paul R. Lehman
Profesor Emérito, Universidad de Michigan, Ann Arbor
Ex Presidente de MENC: Asociación Nacional para la Educación Musical
Miembro Honorario Vitalicio de la Sociedad Internacional de Educación Musical (ISME)
¿Por qué la música es importante? ¿Por qué todos los niños deben estudiar música en la escuela? Prácticamente todos los que han aportando una significativa contribución al pensamiento educativo desde Platón, han coincidido en que la música debe ser parte integral de la educación básica de cada niño. Pero entonces, ¿por qué todavía tratamos de contestar estas preguntas? Porque algunas personas ven a la música no como una materia para ser estudiada con seriedad, sino meramente como una forma de entretenimiento. Otros creen que la música puede ser aprendida bastante bien fuera del ámbito escolar. Otros, inclusive, si bien pueden reconocer el valor que hay en la música, simplemente no la consideran de máxima prioridad.
Los educadores generalmente concuerdan en que hay cinco campos básicos de estudio: matemáticas, lenguaje y literatura, ciencias físicas, estudios sociales y las artes. Nadie que no tenga un conocimiento razonable de estos cinco campos, puede afirmar que posee educación. Cada persona debería tener la habilidad para ejecutar, para crear y escuchar música con discernimiento. Para alcanzar esa meta, cada estudiante debe tener acceso en la escuela a un programa destinado al estudio de la música amplio, equilibrado y secuenciado.
Recientes investigaciones han sugerido que la enseñanza de la música puede ejercer en los pequeños un efecto positivo sobre el funcionamiento del cerebro, y que puede ofrecer otros beneficios educacionales y evolutivos de un alcance mucho mayor aún. Estos resultados merecen nuestra atención, pero la razón básica más importante para encarar el estudio de la música es que la música, intrínsecamente, es digna de atención. Vale por sí misma. Es importante.
No obstante, no todo lo que es valioso e importante puede ser incluido en el currículo escolar. ¿Por qué, entonces, incluir la música? Por muchas razones. He aquí solo algunas:
1. Uno de los propósitos educativos más importantes y generalmente aceptado ha sido siempre el de poder transmitir la herencia cultural de un grupo a las subsiguientes generaciones. Y es justamente la música una de las más poderosas, de las más precisas, y de las más gloriosas manifestaciones de cada patrimonio cultural.
El rol fundamental y penetrante que la música juega en el negocio del entretenimiento, a veces enceguece a las personas y no les permite ver ese otro rol tanto más fundamental y penetrante que juega la música en toda la cultura humana. Como consecuencia de la posición central que la música ocupa entre las conductas esenciales del ser humano, cualquier alumno al que se le permite dejar la escuela sin haber estudiado música, habrá sido engañado tal como si se le hubiera permitido dejar la escuela sin haber estudiado matemáticas o ciencia.
2. Otro propósito de la educación, es ayudar a los estudiantes a alcanzar su potencial. El potencial musical es una de las habilidades básicas presente en cada persona. La mejor manera de desarrollarlo es permitiendo que el estudio comience a una edad temprana y continúe durante la adolescencia. Cada individuo cuyo potencial musical no ha sido desarrollado, lo cual sucede con demasiada frecuencia, se ve privado de una de las experiencias más satisfactorias que la vida tiene para ofrecer. Las escuelas deben ofrecer a los estudiantes oportunidades para que pongan a prueba los límites de sus potencialidades en la mayor cantidad posible de ámbitos del esfuerzo humano. Cuantas más oportunidades tengan a su disposición, mayores probabilidades habrá de que la vida de los estudiantes sea lo más completa y rica posible.
3. Todos los días estamos rodeados de música. Si revolcarnos indiscriminadamente en la superficialidad y banalidad de la cultura popular nos da satisfacción, no habría, entonces, necesidad de estudiar música. Pero justo por debajo de la capa superficial de la música trivial, a la cual estamos involuntariamente expuestos día a día, existe un reino maravilloso e increíblemente variado de música profunda y cautivante; pero una vez desmanteladas las barreras del desconocimiento y de los prejuicios, la exquisita belleza y el placer son de fácil acceso para todos. El estudio formal de la música puede abrir la cerradura de esta puerta. Puede acrecentar la satisfacción que los estudiantes obtienen de la música, permitiéndoles comprender y disfrutar de la música más sofisticada y compleja. Cualquiera puede “disfrutar” la música a un nivel rudimentario, pero el estudio secuencial puede afinar la percepción de los estudiantes, elevar su nivel de apreciación, y expandir sus horizontes musicales.
4. Una de las cosas que implícitamente se enseña en las escuelas, es que para cada pregunta hay una respuesta correcta. Pero fuera de la escuela, raramente existan respuestas bien definidas para los problemas más importantes con los que la sociedad debe enfrentarse. Estos problemas no se prestan al formulismo de soluciones graduales como aquellas que nos enseñan a aplicar en la escuela. La música se diferencia de las otras disciplinas básicas en cuanto a que no refleja una preocupación por respuestas correctas. Puede tolerar y acomodar las ambigüedades con las que la vida está llena. Nos enseña a manejarnos con la subjetividad. En este sentido, la música, más que otras disciplinas, es la que más se parece a la vida misma. La música aporta un balance al currículo que puede ayudar a compensar lo que, de otra manera, en el mundo real, podría ser una visión distorsionada de resolución de problemas.
5. Cada estudiante debe tener una oportunidad para destacarse en algo. La música en la escuela puede prevenir deserciones al ofrecer oportunidades para que, algunos estudiantes con dificultades en otras disciplinas del currículo puedan ser exitosos. Para algunos estudiantes, la música puede hacer que la escuela les resulte más tolerable. La mayoría de los maestros de música han conocido alumnos que permanecieron en la escuela únicamente por la alegría y satisfacción que recibieron participando en la actividad musical. Sólo en la clase de música se apreciaron sus talentos, se respetaron sus contribuciones, y se valoraron sus logros.
6. Pero lo más importante de todo es que la música exalta el espíritu humano e intensifica la calidad de vida. Muchas veces, en discusiones relacionadas con el valor del estudio de la música, se ha enfatizado muy poco, o se ha descuidado totalmente la vasta y singular habilidad que posee la música para mejorar la calidad de vida. La música transforma la experiencia humana. Trae alegría y placer a hombres, mujeres y niños en cada sociedad y en cada cultura. Nos trae consuelo en nuestras actividades cotidianas, y es un atributo indispensable, tanto para nuestra felicidad como para nuestras ocasiones más solemnes. Representa uno de los instintos más básicos de los seres humanos. Es por ello que la música ha jugado un rol tan importante en toda civilización conocida; y es por ello mismo que lo seguirá haciendo allá lejos en el futuro en tanto y cuanto cualquiera pueda percibirlo. La única pregunta es, si queremos limitar el acceso al conocimiento y a las destrezas musicales a una reducida elite, o si queremos que estas estén disponibles para que todos puedan apreciarlas y disfrutarlas. Espero que la respuesta sea más que obvia.
Estoy cansado de las excusas que ofrecen los administradores de las escuelas cuando tratan de explicar por qué sus escuelas no pueden ofrecer buenos programas de música. Pero la excusa que más me cansa es la del reclamo de que no hay suficiente tiempo para la música durante el día escolar. Esto es un disparate. La falta de tiempo es un problema totalmente infundado. Es un tema infundado. La falta de tiempo está enmascarando, en realidad, la falta de voluntad. Existen excelentes escuelas a nuestro alrededor que no tienen problema alguno en encontrar tiempo para la música y pueden servir de modelo. Si en la escuela A el tiempo no es un problema, ¿por qué habría de serlo en la escuela B? De todos los recursos necesarios para manejar una escuela, el tiempo es el único recurso distribuido con absoluta equidad en cada escuela de cada lugar.
Otro reclamo frecuente es que el horario no permite incluir la enseñanza de la música, lo cual también es absurdo. En definitiva, ¿quién dirige nuestras escuelas? ¿El horario o los educadores? ¿Cuál es nuestra mayor prioridad, el horario o los estudiantes? ¿Debemos comenzar con un horario arbitrario, y luego tratar de acomodar las experiencias educativas siempre y cuando podamos? ¿O deberíamos comenzar por identificar qué es lo que queremos que los niños aprendan y sean capaces de hacer, para recién entonces pensar en cómo lograrlo? Repito, por todos lados hay buenas escuelas que no tienen problema en incluir música en sus horarios. Sólo nos basta con mirar a nuestro alrededor.
Cuando se pidió a adultos y a estudiantes que citaran sus experiencias escolares más memorables, un número extraordinario de ellos citaron sus experiencias musicales. Describieron, de manera inconfundible, el escalofrío electrizante que corre por la columna vertebral durante una ejecución exquisitamente emocional; la extraordinaria camaradería que se genera con otros estudiantes en una ensamble; la amistad y el consejo de un maestro de música en particular; la acariciada oportunidad de ejecutar un solo, o el magnífico sentimiento de logro que uno experimenta luego de superar intimidantes desafíos, para poder alcanzar un meta musical fervientemente buscada. La educación consiste en todo aquello que nos queda, tras olvidarnos de las cosas que aprendimos en la escuela. A menudo, son las experiencias musicales atesoradas las que configuran los eventos más inolvidables de nuestros años escolares, y al mismo tiempo, sientan las bases para un permanente fluir de experiencias placenteras a lo largo de la vida. La música marca una diferencia en la vida de las personas.
Quizá, hoy en día en las escuelas, la mayor amenaza para los programas de música proviene de los directivos y de quienes toman las decisiones, ya que, es posible que estas personas, cuando fueron a la escuela, no hayan experimentado programas de música desafiantes y gratificadores. No se dan cuenta de lo que un buen programa de música puede hacer por el niño, por la escuela y por la comunidad. Sin embargo, sería terriblemente perjudicial, tanto para la sociedad como para los individuos involucrados, privar a otra generación de lideres de la educación y de la política de la enorme satisfacción y alegría proveniente de participar en un programa de música de primera calidad.
Los maestros de música nunca intentaron involucrarse para promover una causa, y sin embargo tienen que hacerlo. Nuestros aliados más poderosos son los padres de nuestros alumnos quienes están bien posicionados para ejercer una presión efectiva sobre los dirigentes que ellos mismos votaron. Por otra parte, debemos movilizar, a todo nivel, a nuestros aliados naturales, para que apoyen un sólido programa de música en la escuela. Estos aliados naturales incluye a educadores, artistas aficionados y profesionales, profesores universitarios, políticos simpatizantes y graduados de nuestros programas, como así también a cada grupo y a cada individuo que se considere a sí mismo un defensor de las artes.
En estos últimos años, y en muchos lugares, se ha deformado peligrosamente el énfasis tradicionalmente puesto en los valores humanísticos de la educación, ya que dicho énfasis se ha ido desplazando hacia objetivos a más corto plazo y estrechamente mecánicos. Muy frecuentemente, las escuelas han descuidado importantes metas a largo plazo, buscando alcanzar las metas en boga y a corto plazo. El propósito central de la educación no es, por ejemplo, ayudar al estudiante a conseguir un trabajo. Una persona con una amplia educación va a encontrar un trabajo, pero un enfoque limitado sobre la capacitación laboral ignora las reales necesidades que los empleadores más desean: la habilidad para pensar con claridad y la habilidad para comunicarse eficientemente. Los empleadores quieren trabajadores familiarizados con los cinco campos básicos de estudio, ya que ellos mismos prefieren aportar el entrenamiento específico de su trabajo. Y las destrezas personales que más evalúan los empleadores – creatividad, flexibilidad, disciplina, y la habilidad para trabajar en colaboración con otros – son todas destrezas que se enfatizan en la música.
Tampoco es propósito de la educación preparar a los estudiantes para la elaboración y el marketing de los productos del consumidor. La gente joven no debe ser tratada meramente como peones en el gigantesco tablero de ajedrez de la competencia económica internacional. Y por cierto que tampoco es el propósito de la educación preparar estudiantes para aprobar exámenes estandarizados. El mayor y verdadero propósito de la educación es la búsqueda de la verdad y de la belleza, del desarrollo de las capacidades humanas, y del mejoramiento de la calidad de vida. Nada mejor que la música para contribuir con este propósito. Es una falta de previsión y un engaño enfatizar que a los estudiantes se los prepara para hacerlos merecedores de una vida mejor a expensas de prepararlos para que vivan una vida mejor.
La posteridad no juzga a una nación por la fuerza de su ejército, ni por el superávit o déficit de sus negocios, ni por los resultados que sus estudiantes obtienen en los tests estandarizados, sino principalmente por su contribución a las artes y a las humanidades. Esto ha sido así a lo largo de la historia, y se ha vuelto tanto más real, a medida que expandimos nuestro potencial para hacer que nuestro hermoso planeta se torne cada vez más inhabitable a causa de la polución y la guerra. Cuando el tiempo barre con todo, lo único que queda de una civilización, son las obras artísticas y humanísticas.
Música es vitamina M. La música es la pepita de chocolate en la galletita de la vida. Hay magia alrededor de la música. Nos permite expresar nuestros más nobles pensamientos y sentimientos. Compromete a nuestra imaginación. Nos proporciona oportunidades inigualables para afirmar nuestra unicidad. Estas son funciones particularmente importantes en un mundo cada vez más dominado por la tecnología electrónica. La música no es simplemente un ornamento de la vida; es la manifestación básica del ser humano. Si insistimos para que cada estudiante tenga acceso en la escuela a un programa de música comprensivo, balanceado y secuenciado, es porque, simplemente, aspiramos a proporcionar a los alumnos de todas las escuelas las oportunidades que al presente reciben los alumnos en las mejores escuelas. No es nada menos que esto es lo que necesita una sociedad democrática para consolidarse.

Traducción: Dina Grätzer



La música potencia nuestra inteligencia

La mayor parte de este texto está obtenido del libro Cómo potenciar la inteligencia de los niños con la música de Joan María Martí (2014). Ediciones Robinbook.
Música e inteligencia
H. Gardner, en su “Teoría de las Inteligencia múltiples”, incluye a la inteligencia  musical junto a otras inteligencias en lo que se conoce como inteligencia emocional. Cuanto más desarrolladas tengamos las inteligencias, mejores capacidades y hábitos tendremos para mejorar nuestra vida diaria, tanto a nivel social, como intelectual o físico.
Según Gardner, todas las personas poseemos diferentes tipos de inteligencia que son complementarias a los tests de inteligencia y que varían según las experiencias vividas, el lugar donde se crece, la educación en definitiva, según el contexto que rodea a cada uno.
Resumidamente, las diez capacidades o inteligencias son:
Ø  Lógico- matemática
Ø  Lingüística
Ø  Musical
Ø  Naturalista
Ø  Espacial
Ø  Intrapersonal
Ø  Interpersonal
Ø  Corporal
Ø  Existencia
Ø  Espiritual
La música ayuda a potenciar diferentes capacidades como la lógico- matemática, la corporal- cinestésica,  las personales (intrapersonal e interpersonal) y la propia inteligencia musical.
En el ámbito físico, sabemos que cada uno de los dos hemisferios del cerebro alberga capacidades diferentes y que, aunque trabajan juntos, en cada ser humano predomina una parte hemisférica u otra. Cuanto más experimentemos en nuestra infancia, más uniones nerviosas se forman, y son las uniones de los primeros años las que se mantienen a lo largo del desarrollo y estimulan la inteligencia. La música estimula las capacidades de ambos hemisferios.
La música se mueve en los dos hemisferios, ya que música es tanto aquello que escuchamos, lo que emitimos con la voz, la que recordamos y cantamos mentalmente, la que hace bailar o mover partes del cuerpo, marcar un ritmo constante, contar 1-2-3-4 1-2-3-4, la que nos hace sentir sensaciones, la que nos hace pensar en estructuras y esquemas que se repiten como los estribillos, la que nos recuerda a alguien o a algo, la que nos relaja, la que nos hace pensar cuando la componemos, ya que todos somos capaces de componer.
¿Por qué tengo que tocar la flauta?
Sabemos que la música ayuda al desarrollo de diferentes habilidades motrices, espaciales, conceptuales y lingüísticas, entre otras. Sabemos que la escucha de la música ayuda en el desarrollo de estas habilidades, pero realmente es la  práctica instrumental la que las potencia ampliamente.
La musicalidad reside en cada uno de nosotros, sólo tenemos que desarrollarla y disfrutar de ella.
En clase utilizamos la flauta dulce porque es un instrumento que permite
La música, su escucha y su práctica nos hacen entrar en otra realidad, nos hace más sensibles